No, y la diferencia importa. Damos lecturas: una dirección motivada, los factores que la sostienen con su peso, la confianza y la condición que la anula. Cuánto comprar, a qué precio entrar y dónde salir siguen siendo decisiones tuyas.
Un análisis enumera los escenarios y te deja ahí. Una lectura pondera esos escenarios y dice cuál prevalece, por cuánto y hasta cuándo. El precio de esa elección es que a veces nos equivocamos de forma verificable: para eso existe el registro público.
Las principales cripto por capitalización y liquidez, las acciones de EE. UU. con mayor cobertura y los grandes índices con sus futuros. En los mercados estrechos no publicamos lecturas: los datos no aguantan la ponderación.
De media, entre tres y ocho, más el boletín de la mañana. En las semanas planas salen pocas: es el comportamiento correcto, no una avería. Mejor ninguna lectura que una lectura forzada.
Que el cuadro es muy coherente consigo mismo: casi todos los factores empujan en la misma dirección y los datos están limpios. No es una probabilidad de ganancia ni un porcentaje de acierto histórico. Una lectura a 72 puede equivocarse, y en el registro encuentras cuántas veces ha pasado.
En dos puntos distintos. Los pesos salen de modelos estadísticos entrenados con el comportamiento histórico de los factores. El texto de la lectura lo escribe un modelo de lenguaje que parte solo de los pesos ya calculados: no puede inventarse un factor que el modelo no ha visto.
De proveedores de datos de mercado y on-chain bajo licencia, más fuentes públicas como los calendarios macro y los documentos que depositan las empresas. Cada lectura indica cuántos flujos la han alimentado; en Lab puedes ver también cuáles.
Porque la suma de los pesos no supera 45: los factores se anulan entre sí y el cuadro no se inclina hacia ningún lado. En ese caso la línea queda plana. Es una elección de método, no una falta de contenidos.
Una lectura es acertada si, dentro del horizonte declarado, el mercado se mueve en la dirección indicada más allá del umbral de ruido; es fallada si se mueve en la dirección contraria más allá de ese mismo umbral; queda anulada si se cumple la condición de anulación antes del vencimiento. El criterio se fija cuando sale la lectura, no después.
No, pero sí hace falta gestionar el riesgo por tu cuenta. Las lecturas están escritas en español sencillo y cada término técnico se explica la primera vez que aparece. Si buscas a alguien que decida tus operaciones por ti, Sinottica no es para ti.
En Plancia, el cuadro operativo donde viven las lecturas abiertas y el registro. En paralelo recibes correos y mensajes de Telegram cuando una lectura se abre, cambia de peso o queda anulada. Con Lab puedes recibir también los cambios vía webhook.
De unos días a algunas semanas, declarado en cada lectura. Por debajo de la escala de los días el ruido domina los pesos: el intradía no es nuestro oficio.
Con Lab sí, si el valor tiene datos suficientes para aguantar la ponderación. Si no los tiene, te lo decimos en vez de producir una lectura que no se sostiene.
Sí, desde tu perfil y sin escribir a nadie. La suscripción sigue activa hasta el final del periodo pagado y después vuelves al plan Free. El registro público permanece accesible también después.
El correo y los datos de facturación sirven para prestar el servicio y nada más: ninguna reventa a terceros, ninguna promoción por cuenta de brókeres. Puedes pedir la exportación o el borrado en cualquier momento.
No. Sinottica es una herramienta informativa: publica análisis de mercado, no asesoramiento personalizado ni gestión de carteras. Las lecturas no tienen en cuenta tu situación financiera y no son consejos de inversión.
Escríbenos: respondemos en dos días laborables, en persona.